Veinte cupos, doce sesiones y un pizarrón de nombres que suena a mapa: Chesque, Nalcahue, Ancapulli, Chaura, Relín, Quetroco, Afunalhue, Chihuaico, Milleuco, Huitag. El taller «Arte Mayor» empieza en septiembre y es gratuito.
Hay una geografía que no aparece en los folletos de turismo. Está ahí, entre Villarrica y Panguipulli, a la vuelta del lago Calafquén, y consiste en una serie de localidades campesinas cuyos nombres uno aprende a pronunciar despacio: Chesque, Nalcahue, Ancapulli, Chaura, Relín, Quetroco, Afunalhue, Chihuaico, Milleuco, Huitag. Son lugares de una riqueza cultural considerable y de un aislamiento igualmente considerable, y esas dos cosas suelen ir juntas más de lo que uno quisiera.
El aislamiento aquí tiene una explicación prosaica: la micro pasa poco, la señal es mala, y la geografía es intrincada de esa manera hermosa y difícil que tiene el sur. Para un joven con auto, eso es una molestia. Para una persona mayor sin auto, es un muro. Y detrás de ese muro quedan, entre otras cosas, casi todas las actividades culturales que ocurren en los pueblos grandes.
Contra ese muro está dirigido este taller.
Se llama «Arte Mayor» y es un taller gratuito de pintura y dibujo con incursiones al aire libre, dirigido a personas mayores de esos sectores. Lo organiza Luis Villalobos Ovando, artista visual de la Universidad de Chile y vecino de Quetroco, que firma sus trabajos como Humberto Quimey y que lleva quince años haciendo clases a personas mayores. No es un recién llegado con buenas intenciones: es alguien que sabe cómo se conduce una sala donde la mitad de los participantes cree, al empezar, que no sabe dibujar.
El proyecto está financiado por el Fondo Nacional de Desarrollo Cultural y las Artes, convocatoria 2026 del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, folio 816525. Conviene decirlo porque a veces se olvida que estos fondos existen precisamente para esto: para que el acceso a la cultura no dependa de vivir cerca de una plaza con escenario.
Son doce sesiones entre septiembre y noviembre de 2026. Nueve ocurren en la sede de la Comunidad Indígena Francisco Ñancupán, en el sector de Nalcahue, que es un lugar cercano y seguro donde se puede conversar, mirar por la ventana y trabajar con calma. Las otras tres son salidas: los participantes salen a pintar afuera, en las comunas de Villarrica y Panguipulli, con el paisaje adelante en lugar de en una fotografía.
Esa distinción, que parece técnica, no lo es. Pintar un cerro mirando el cerro es una experiencia completamente distinta a pintar un cerro mirando la pantalla del teléfono. Cambia la luz, cambia el frío en las manos, cambia el tiempo que uno se demora. Y cambia, sobre todo, lo que uno termina pintando: no el cerro, sino el rato que pasó frente al cerro.
El taller no requiere ningún conocimiento previo. Esto hay que subrayarlo, porque es la barrera que más gente detiene. «Solo se necesitan las ganas de tener nuevas experiencias, participar y expresarse», dice el organizador, y uno le cree, porque quien lleva quince años en esto ya vio suficientes veces cómo alguien que llegó diciendo «yo no sé nada» termina, en la sesión ocho, discutiendo con seriedad sobre qué azul le queda mejor al agua.
Todo está incluido: los materiales, el transporte para las salidas a terreno, la alimentación. Y hay un detalle que dice bastante sobre cómo está pensado el proyecto: en cada sesión estará presente una persona con conocimientos de enfermería. No es un adorno del formulario de postulación. Es entender que trabajar con personas mayores en sectores rurales implica hacerse cargo de las condiciones reales, y no solamente de las buenas intenciones.
El seremi de las Culturas, Samir Manukian, lo situó en el marco de la descentralización: «Los objetivos de este proyecto coinciden perfectamente con los lineamientos del Gobierno con relación a promover la descentralización y el acceso al arte en los territorios más alejados y con menos oportunidades. Asimismo, está focalizado en un público, las personas mayores, que necesitan espacios para participar de la vida cultural de sus comunidades, y que muchas veces no tienen posibilidades de hacerlo».
Hay una frase del gestor del taller que vale la pena repetir, porque describe el territorio mejor que cualquier informe: «Estos sectores cuentan con muy poco acceso a servicios, a transporte e infraestructura pública y tienen muchos problemas que resolver, porque se ubican en esta zona difusa donde limitan las Regiones de La Araucanía y Los Ríos. Las comunidades sortean las dificultades organizándose y ayudándose mutuamente, por eso, vemos este taller como un pequeño aporte al bienestar de sus habitantes».
Esa expresión, «zona difusa», es exacta. Hay lugares que quedan en el límite de dos regiones y terminan siendo de nadie a la hora de repartir presupuestos. La gente que vive ahí lo resuelve como siempre se ha resuelto en el campo: organizándose entre vecinos. El taller se suma a esa costumbre.
En diciembre el asunto cierra con tres cosas: entrega de certificados, una exposición abierta a toda la comunidad y un conversatorio sobre arte y cultura en los territorios rurales. La exposición es la parte que más nervios produce y más orgullo deja. Ver el propio cuadro colgado en una pared, con gente mirándolo, es una experiencia que a los setenta años no todo el mundo ha tenido.
«Buscamos conectar la vida cotidiana de las personas mayores de sectores rurales con la expresión artística», explica Villalobos. «Ellos tienen un entorno, experiencias, saberes y recuerdos que hay que valorar y que, sin duda, van a alimentar el trabajo en el taller».
Ahí está, quizás, lo esencial. El taller no llega a enseñarle cultura a nadie: llega a poner pinceles donde ya hay ochenta años de mirar el mismo cerro en distintas estaciones. Eso no se enseña. Eso solo se le pide prestado a quien lo tiene.
Los cupos son veinte y las inscripciones ya están abiertas. Si conoce a alguien en esos sectores que podría querer participar, pásele el dato. A veces una persona necesita solamente que otra le diga que puede.
Cómo participar
Taller «Arte Mayor»: pintura y dibujo con incursiones al aire libre. Gratuito, sin experiencia previa.
Cuándo 12 sesiones entre septiembre y noviembre de 2026.
Dónde Sede de la Comunidad Indígena Francisco Ñancupán, sector Nalcahue. Tres sesiones son salidas al aire libre en Villarrica y Panguipulli.
Para quién Personas mayores de Chesque, Nalcahue, Ancapulli, Chaura, Relín, Quetroco, Afunalhue, Chihuaico, Milleuco, Huitag y sectores aledaños.
Cupos 20. Incluye materiales, transporte, alimentación y acompañamiento con conocimientos de enfermería.
Inscripciones WhatsApp +56 9 2204 2242 o +56 9 9481 3352 · tallerartemayores@gmail.com
Instagram @arte.adultos.mayores
Financia Fondart Regional, convocatoria 2026, Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio. Folio 816525.
