Hay una diferencia importante entre exhibir y encontrarse. Una vitrina puede mostrar una pieza; un encuentro puede revelar todo lo que existe detrás de ella: las manos que la construyeron, la técnica aprendida con los años, las historias que la sostienen y las conversaciones que pueden surgir cuando sus creadores se sientan a compartir.
Desde esa perspectiva nace MELILAWEN, iniciativa que este viernes 14 y sábado 15 de agosto tendrá su segunda versión en Lican Ray, comuna de Villarrica.
Para Jeannette Orellana, integrante del equipo gestor, el proyecto surge desde una necesidad concreta: “poder poner en valor a los expositores, tanto artesanos o artistas visuales, más allá de poder exponer y tener la posibilidad de vender en una feria”.
La diferencia parece sutil, pero cambia completamente la experiencia.
Del mercado al encuentro
MELILAWEN busca construir una plataforma de visibilidad para artistas visuales, artesanos y, a futuro, creadores de otras disciplinas. Pero su apuesta no termina en exhibir obras o productos: el verdadero corazón del proyecto está en la posibilidad de que los propios expositores puedan encontrarse, aprender y compartir sus conocimientos.
“Lo más emocionante para nosotros es la posibilidad que tienen los expositores de poder vincularse entre ellos, de poder generar instancias de aprendizaje de distintas disciplinas y técnicas”, cuenta Orellana.
Una de las particularidades del encuentro es que los artistas participantes reciben una remuneración. Esto permite desplazar el foco exclusivo de la venta y abrir un espacio para el intercambio.
En otras palabras: durante MELILAWEN, crear y compartir conocimiento también es trabajo.
La propuesta busca que quienes participan puedan observar otros oficios, conocer nuevas técnicas y dialogar con creadores que vienen de realidades diferentes. Una especie de laboratorio cultural a escala humana, donde la conversación puede ser tan importante como la pieza terminada.
20 expositores y un mapa de territorios

Durante dos días, MELILAWEN reunirá a 20 expositores: 10 artistas visuales y 10 artesanos, quienes compartirán sus saberes en disciplinas como la orfebrería y la alfarería, incorporando una perspectiva intercultural vinculada al territorio.
La convocatoria también habla de la dimensión que está adquiriendo el proyecto.
Los participantes llegarán desde Ancud, Osorno, Santiago, Padre Las Casas, Villarrica, Lican Ray, Pucura, Panguipulli y Coñaripe, conformando una particular cartografía de oficios, experiencias y miradas.
Para Orellana, esta diversidad es parte esencial de lo que se busca construir: que la comunidad de Lican Ray y de la comuna de Villarrica pueda conocer otras técnicas y expresiones, pero también que quienes llegan desde otros lugares puedan vincularse con el territorio.
La intención es que MELILAWEN se transforme progresivamente en una plataforma capaz de conectar distintas escenas creativas.
“Queremos ser una plataforma y un ente vinculante entre el territorio y los distintos territorios del país”, explica.
La tetera como símbolo
En medio de esta idea aparece un objeto que para Jeannette Orellana tiene un significado especial: la tetera.
Puede parecer algo cotidiano, pero precisamente ahí está su potencia. Una tetera convoca. Es un objeto que implica pausa, conversación y encuentro.
Y esa imagen funciona casi como una declaración de principios para MELILAWEN: crear un lugar donde las personas puedan detenerse, mirarse, compartir lo que saben y descubrir lo que el otro tiene para ofrecer.
En tiempos donde muchas experiencias culturales parecen diseñadas para ser consumidas rápidamente, la propuesta de MELILAWEN apuesta por algo menos acelerado y bastante más humano: el encuentro como experiencia cultural.
Lican Ray, punto de encuentro
La segunda versión de MELILAWEN se realizará este viernes 14 y sábado 15 de agosto, entre las 10:00 y las 18:00 horas, en el Colegio Nueva Esperanza, ubicado en calle Familia Buenumán, a un costado de la plaza de Lican Ray.
El cambio de recinto responde a las condiciones climáticas y permitirá mantener la actividad bajo techo. La entrada será gratuita y abierta a todo público.
La organización espera recibir tanto a vecinos y vecinas de Lican Ray y Villarrica como a visitantes provenientes de distintos puntos de la región.
Porque si algo busca este encuentro es justamente ampliar el círculo: que los saberes circulen, que los artistas se conozcan, que el público descubra nuevas disciplinas y que Lican Ray pueda convertirse en un punto de conexión entre distintos territorios.
Un proyecto que busca quedarse
La realización de esta segunda versión también tiene un significado especial para el equipo organizador. La adjudicación del fondo que permitió concretarla fue recibida, cuenta Orellana, con “una profunda alegría”, especialmente porque obtener financiamiento no siempre significa que un proyecto logre finalmente ejecutarse.
MELILAWEN sí llegó a puerto.
Y esa continuidad abre la posibilidad de pensar más allá de esta edición. La apuesta es que el encuentro pueda consolidarse y seguir creciendo, ampliando su red de artistas, artesanos y disciplinas.
Al final, quizás la mayor ambición de MELILAWEN no sea convertirse en una feria más del calendario cultural, sino construir algo que permanezca cuando las mesas se desmonten y los expositores regresen a sus territorios.
Una red.
Un espacio de intercambio.
Una tetera siempre lista para volver a reunir a quienes crean.
MELILAWEN 2026
Fecha: viernes 14 y sábado 15 de agosto
Horario: 10:00 a 18:00 horas
Lugar: Colegio Nueva Esperanza, calle Familia Huenumán, Lican Ray
Entrada: gratuita
Expositores: 20 —10 artistas visuales y 10 artesanos—
Disciplinas: orfebrería, alfarería y otras expresiones artísticas y artesanales
Organiza: equipo gestor de MELILAWEN
Comuna: Villarrica
